Grapadoras sin grapas
Papel unido con papel.
Unen doblando el propio papel, sin grapa metálica. El documento va entero a la destructora, no hay grapas que comprar ni que tirar y no queda metal suelto.
Ni una grapa que comprar, ni una que quitar.
El sistema Paper Clinch no usa grapa: la máquina corta una pequeña lengüeta del propio taco de papel y la dobla sobre sí misma, de modo que las hojas quedan sujetas por un pliegue plano. No hay metal de por medio, así que no hay nada que reponer y nada que retirar antes de archivar o de destruir el documento.
Eso cambia tres cosas del día a día. En la oficina y en la tienda, el papel entra en la destructora tal cual, sin pararse a quitar grapas, y desaparece el gasto en recambios. En casa, en la guardería y en el aula, no hay punta metálica con la que un niño pueda hacerse daño. En alimentación y en sanidad, no existe el riesgo de que una grapa suelta acabe donde no debe.
A cambio conviene saber dos cosas, que el propio fabricante advierte: sujeta menos que una grapadora de alambre y la zona unida gana algo de grosor, porque el papel se dobla sobre sí mismo.
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